Toluca, Estado de México a 26 de mayo de 2026.
La gobernadora del Estado de México, Delfina Gómez Álvarez, lanzó un mensaje que ya comenzó a mover las piezas dentro de Morena y del propio gabinete mexiquense: quien tenga aspiraciones rumbo al 2027 tendrá que separarse del cargo y dejar de utilizar la estructura gubernamental como plataforma política.
El mensaje fue interpretado como una advertencia directa para todos aquellos funcionarios que desde hace meses andan en campaña disfrazada, recorriendo municipios, promoviendo su imagen, apareciendo en espectaculares, entregando apoyos y operando políticamente desde alguna secretaría estatal.
Porque en el Estado de México varios ya andan más preocupados por las encuestas y las candidaturas que por resolver los problemas y aclarar los señalamientos de corrupción que arrastran.
Pero además, no podrán ser candidatos quienes tengan señalamientos o actos de corrupción.
Y ahí es donde el tema se pone incómodo para más de uno.
Porque mientras algunos buscan venderse como “la nueva esperanza” de Morena, también existen personajes bajo observación pública por presuntas irregularidades administrativas, malos manejos financieros, contratos cuestionables y observaciones de órganos fiscalizadores.
La línea parece clara: Morena buscará evitar que perfiles desgastados, señalados o envueltos en escándalos terminen contaminando el proceso electoral de 2027.
El problema será ver si realmente aplican el mismo criterio para todos o si habrá favoritos protegidos por acuerdos políticos.
Porque en la política mexiquense abundan los discursos contra la corrupción… pero escasean las consecuencias.












