Teherán, Irán a 9 de abril de 2026.
Luego de que Estados Unidos e Irán acordaron una tregua de dos semanas en medio de la escalada de tensiones en Medio Oriente, salió a la luz la propuesta de 10 puntos presentada por Teherán, la cual se perfila como base para un eventual acuerdo regional.
El presidente estadounidense, Donald Trump, calificó el planteamiento como “una base viable” para avanzar en las negociaciones, al asegurar que varios de los temas de conflicto han sido prácticamente acordados.
Sin embargo, desde Irán se afirmó que la tregua representa una “derrota histórica” para Washington y que fue Estados Unidos quien se vio obligado a aceptar sus condiciones.

Pacificación en la región
Entre los puntos más relevantes del plan iraní destaca el cese total de hostilidades en Irak, Líbano y Yemen, así como el fin permanente e irrevocable de cualquier ataque contra territorio iraní. En la región, desde febrero, han ocurrido miles de muertes y daños en infraestructura, a pesar de que dichos países no están formalmente en disputa contra Estados Unidos e Israel.
Como parte del planteamiento integral de los conflictos en la región, Teherán incluye el retiro de todas las fuerzas militares estadounidenses y el cierre de sus bases en Medio Oriente. Una demanda que se remonta a una serie de invasiones ocurridas desde la década de 1990, con la Guerra del Golfo durante el mandato de George Bush padre.
Uno de los puntos más sensibles es el reconocimiento del programa nuclear iraní, específicamente el derecho al enriquecimiento de uranio, el cual Teherán ha defendido como una actividad con fines civiles, aunque ha sido rechazado por Washington e Israel, por lo que se estima que será el principal desecuentro.
Reconstrucción de la diplomacia
En el plano internacional, la propuesta exige la eliminación de resoluciones de organismos supervisores como el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), así como la anulación de resoluciones previas del Consejo de Seguridad de la ONU, para dar paso a un nuevo acuerdo con respaldo vinculante.
En materia económica, Irán demanda el levantamiento total de sanciones, tanto primarias como secundarias, además de la liberación de activos y fondos congelados en el extranjero, especialmente en Estados Unidos.

Restablecimiento económico
Otro de los ejes centrales es el reconocimiento del control iraní sobre el estrecho de Ormuz, una ruta estratégica para el comercio mundial de hidrocarburos, bajo un esquema de tránsito seguro y negociado. Este punto es vital para la paulatina regularización del comercio -sobre todo, energético- de los países de la Península Arábiga.
También incluye el pago de una indemnización completa por los daños ocasionados durante el conflicto, lo que refleja la postura iraní de exigir reparaciones como parte del acuerdo.
Finalmente, el documento establece que estas condiciones deben derivar en una nueva resolución internacional que respalde el acuerdo y permita el inicio formal de negociaciones, previstas tentativamente para el 11 de abril en Pakistán.
Posibles desencuentros
Pese a que existen al menos dos versiones del plan —una en inglés y otra en persa—, cuya prinicipal diferencia es la lectura sobre el manejo de los recursos nucleares, ya que Estados Unidos dice que se finalizará el programa iraní, mientras que la otra versión señala que habrá un manejo acordardo.
Al respecto, el gobierno iraní ha mantenido firme su postura de que cualquier acuerdo debe reconocer su soberanía y garantizar el fin de presiones externas, en un escenario que podría redefinir el equilibrio geopolítico en la región.















