Trump da 48 horas a Irán para lograr acuerdo sobre el Estrecho de Ormuz.

Teherán, Irán a 4 de abril de 2026.

El presidente estadounidense, Donald Trump, amenazó con desatar un infierno si Irán no llega a un acuerdo en 48 horas para abrir el estrecho estratégico de Ormuz, una vía marítima crucial bloqueada por el país iraní, donde los bombardeos alcanzarán una zona cercana a una planta nuclear.

El canciller iraní previene que los efectos de cualquier lluvia radiactiva los sufrirían con mayor intensidad los países vecinos del Golfo.

Conflicto bélico 

La guerra estalló el 28 de febrero, con unos ataques de Israel y Estados Unidos en Irán que mataron al supremo Alí Jamenei y que acarrearon una campaña de bombardeos de la república islámica en Oriente Medio, que han tenido repercusiones en la economía global.

Irán ha respondido con ataques contra infraestructuras de aliados de Estados Unidos en el Golfo, además de prácticamente bloquear el estrecho de Ormuz, una vía marítima crucial por la que solía transitar un 20% de los hidrocarburos consumidos a nivel mundial.

Trump, dijo que Irán tiene 48 horas para llegar a un acuerdo sobre la reapertura del estrecho estratégico o se enfrentará a un “infierno”.

“Recuerden cuando le di a Irán diez días para CERRAR UN ACUERDO o ABRIR EL ESTRECHO DE ORMUZ”, escribió Trump en Truth Social, en referencia a su ultimátum emitido el 26 de marzo.

“El tiempo se acaba: 48 horas antes de que todo el infierno se desate sobre ellos”, dijo el presidente, y añadió: “¡Gloria a DIOS!”.

Ataque en planta nuclear de Bushehr 

Horas antes, un bombardeo cerca de la planta nuclear de Bushehr mató a un guardia y obligó a Moscú a desalojar a 198 trabajadores de nacionalidad rusa. Tanto la cancillería rusa como el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) lo condenaron enérgicamente.

El jefe de la OIEA recordó que las plantas de energía nuclear o sus áreas cercanas “nunca deben ser atacadas” y expresó su “profunda preocupación” por el bombardeo, el cuarto incidente de ese tipo en solo unas semanas, según él. Aún así, precisó que no se detectaron niveles de radiación en la zona.

Rusia, que ayudó a construir la planta y colaborar en su funcionamiento, condenó un ataque “nefasto” y llamó a cesar “inmediatamente” los ataques “contra las instalaciones nucleares iraníes”.

Advertencia del canciller iraní 

El ministro iraní de Relaciones Exteriores, Abás Araqchi, advirtió que los continuos ataques contra instalaciones del Golfo y del sur de Irán podrían provocar una lluvia radioactiva que podría “terminar con la vida en las capitales del Consejo de Cooperación del Golfo, no en Teherán”.

La capital iraní, en tanto, continuó siendo bombardeada. Un periodista de AFP vio una espesa capa de humo gris cubriendo el ‘skyline’ de la ciudad.

“Las cosas están siendo realmente difíciles ahora. Ni siquiera puedes hacer planos a seis horas vista“, dijo a la AFP un fotógrafo de 40 años, residente en Teherán.